El padre José Koltum fue un cura salesiano que nació un 4 de Julio y dedicó varios años de su misión a la localidad de Puerto Deseado. Luego de un accidente que se llevó su vida, el 7 de julio de 1995, los habitantes de Deseado se propusieron honrarlo como él habría querido: sirviendo a los otros y haciendo comunidad.

Este es el objetivo principal del centro ubicado en Almirante Zar y 25 de mayo. Allí, en un edificio que crece año a año y que evidencia la vida compartida, se reúnen a diario múltiples grupos que son la vida de este centro:

  • El primer sábado de cada mes de 13 a 16.30 se juntan las Legionarias 
  • Los días jueves de 20 a 22, el grupo de La Palabra
  • Todos los sábados de 17 a 20, la Renovación Carismática
  • Los lunes de 13 a 15 se cede el espacio para el taller de danza del Colegio San José
  • Cáritas funciona también en este centro. Los horarios de atención son los miércoles y viernes de 13.30 a 15.30. En este espacio se llevan adelante los siguientes espacios asistenciales:
    • Ropero comunitario
    • Bolsa de trabajo
    • Emergencias (se acopian diferentes productos para hacerle frente a distintas eventualidades comunitarias -crisis climáticas, etc.- o individuales)
    • Se trabaja en sintonía con hermanas del Instituto María Auxiliadora para asistir a los pacientes del hospital y a los alojados en la comisaria.
    • Los 7 de cada mes se habilita una feria en el predio del centro con el objetivo de sostener económicamente el centro y la asistencia que este provee
    • El 21 de diciembre se realiza el Gesto de Navidad con el objetivo de asistir a las familias más necesitadas de la localidad

Desde el Centro se quiere hacer hincapié en agradecer la generosidad de la localidad para proveerlo con los elementos para asistir a aquellos que lo necesitan. Siempre están recibiendo: ropa, alimentos no perecederos, elementos de limpieza, abrigo, etc.

El Centro también suele cederse para subsanar una problemática de la localidad: la falta de una segunda sala velatoria. Lo que significa que cuando, la localidad despide a dos de sus ciudadanos, se presta a la Municipalidad el predio para que ambas familias puedan reunirse. Sin embargo, el Centro no es un espacio óptimo para dicha actividad; por lo que de estar disponible la sala municipal no se cede el mismo.