En el marco de la conmemoración litúrgica de este lunes 2 de noviembre, la Misa de Fieles Difuntos reunió a toda la gran Casa Salesiana de Puerto Deseado en una vivencia comunitaria marcada por la fe, la oración y la fraternidad pascual.
Como comunidad, encaramos esta fecha desde el corazón del carisma de Don Bosco, lejos del dolor amargo o la nostalgia paralizante, vivimos este día iluminados por la certeza de la Resurrección y la profunda doctrina de la Comunión de los Santos. Para la espiritualidad salesiana, la partida física es el paso hacia la Casa del Padre, donde los lazos de afecto construidos en el patio, las aulas, la parroquia y el oratorio no se extinguen, sino que se transforman y alcanzan su plenitud eterna.
La vivencia pascual en la Misa de Fieles Difuntos: fe, carisma y comunidad
En coherencia con nuestra identidad de ser una Casa que acoge, Escuela que prepara para la vida, Parroquia que evangeliza y Patio donde se comparte la alegría festiva, la celebración fue un verdadero espacio sinodal. La Eucaristía convocó a las familias y estudiantes del Instituto Salesiano San José (ISSJ) y del Instituto María Auxiliadora (IMA), a la feligresía de la Parroquia Nuestra Señora de la Guardia, a los jóvenes del oratorio y a vecinos de toda la comunidad deseadense.
La Misa fue concelebrada por nuestra comunidad sacerdotal: el Director General de la Obra, P. Natalino Freitas (SDB), junto al P. Manuel José Fernández y al P. Gustavo Palomeque. Al finalizar la liturgia, los sacerdotes recorrieron el predio para impartir la bendición a las tumbas, acercando el consuelo del Evangelio y el abrazo fraterno de la Iglesia a las familias presentes.
Homenaje a los cimientos de la presencia salesiana en el Centenario
Al concluir la Misa de Fieles Difuntos, la asamblea encabezada por el Padre Natalino se movilizó en procesión hacia el Mausoleo institucional donde descansan los restos de dos pilares de nuestra historia: el Padre José María Beauvoir, fundador de la presencia salesiana en la zona, y el Padre Félix Stevenne, primer Director del Colegio Salesiano San José.
Allí se realizó una emotiva ofrenda floral y la solemne bendición de sus sepulcros. En este histórico año 2026, en el que nuestra casa celebra sus 100 años de vida educativa y evangelizadora (1926-2026), hacer memoria de estos pioneros nos renueva en el compromiso de seguir formando «Buenos Cristianos y Honestos Ciudadanos» en el corazón de la Patagonia Sur.




